jueves 5 de enero de 2012

Algo muy personal

Como viene siendo tradicional, al menos desde hace dos o tres años, en estas fechas sufro del mismo mal: “la cuadratura mental del proveedor de servicios web.” Más que del proveedor, puesto que no es una persona, de sus respuestas automáticas. Lo sé, siempre digo lo mismo: ¡De este año no pasa, cambiaré de proveedor! Pero, ya sabéis…

Ayer, tras dieciocho larguísimas horas, conseguí lo que pedía: saber cuánto tenía que pagar por la renovación anual del hosting. Mi pretensión era triple, no solo quería saber el importe también aspiraba a conocer las claves de acceso a los correspondientes paneles de control y demás gestores internos. Ya digo, un horror. Que si “ticket” de seguimiento, que si “identifíquese”, que si… Vamos, algo parecido a lo que ocurre cuando llamas a una operadora telefónica pretendiendo aclarar alguna duda sobre tu factura. Pero, en este caso, en silencio (sin musiquillas de espera) y con la frialdad de un texto sin alma… Otros años me limitaba a pagar lo mismo que el año anterior y, por supuesto, me resignaba a no poder utilizar el 90% de los servicios contratados. Como, por ejemplo, las estadísticas de acceso a las páginas web. Eso cuando no, también, me enfadaba con todo ordenador viviente… Sin embargo este año me lo he tomado como algo muy personal y he aguantado estoicamente todas las puñeteras respuestas, alimentándolas… A pregunta absurda, respuesta igual o parecida. Ya digo, solucionado. Al menos hasta el año que viene.

Todo esto, cómo no, me ha recordado el buen servicio que ofrecemos nosotros: online y personal. Dices bien, Fernando: ¡somos fuego! Cuando hay problemas o algo no marcha bien no queda otra más que emplearse a fondo.

© Manel Marina

2 comentarios:

Luis dijo...

Amigo, no sé si reír o llorar, tienes más moral que el alcoyano… Y mucha paciencia, esa es la verdad. No quieras saber dónde los hubiera mandado yo tras la primera hora de espera.

OnLine dijo...

Hoy me acordé de ti, Manel. Como sabes estaba de guardia en insufrible “call center”…
Abrazos, Vicente