El otro día hablando con una amiga, creo que fue con Paz, volvió a salir el famoso tema. Yo qué sé las veces que lo hemos tratado desde los blogs, en las consultas y en los grupos de ayuda mutua. Cientos, miles… «Desde el cariño es una frase muy nuestra desde siempre. Es la manera en la que decimos sin decir cómo están las cosas con determinadas personas o situaciones, todas ellas muy dolorosas. Desde el cariño hay quien te organiza la vida, por “tu bien”. Desde el cariño es cuando alguien que solo busca “su interés” te facilita soluciones alternativas enarbolando la bandera del favor, de ese que supuestamente te hacen. Desde el cariño parten “las lágrimas de cocodrilo” que pretenden demostrar que están contigo… Y así un largo etcétera de fingimientos a cual peor. Mientras tanto, entre tanto y tanto “cariño”, el receptor o receptora se va hundiendo más y más en la tristeza. Va entrando en los avernos… ¿Sabéis por qué? Porque no le cabe en el corazón que pueda existir tanta frialdad y tanta miseria de espíritu, si es que lo tienen.»
Por años que pasen, por mucho que lo repitamos, por más que nos cuenten casos o hechos similares… A determinadas situaciones ¡No te acostumbras! Como decía el eslogan de aquella bebida mineralizada: “El ser humano es extraordinario”. En ocasiones, extraordinariamente mezquino y unilateralmente despiadado e interesado. Otra cosa no me sale decir. Rectifico, salir, si dejara salir lo que me pide el cuerpo decir… Diría burradas con B de burro, y no haría más que llamar a las cosas por su nombre. Pero, en fin, mejor será dejarlo aquí.
© Manel Marina


8 comentarios:
Es imposible que la persona que está pasando por una terrible situación, que "desde el cariño" se la están causando personas muy cercanas a él, no se hunda en la más profunda tristeza ante tanta mezquindad, tanta maldad... Gracias a Dios, no todas las personas que están cerca son así.
Si, tienes a muchas personas QUE TE QUIEREN DE VERDAD, los que te conocemos, es IMPOSIBLE NO TE QUIERAN. Remarco lo de conocer, pues esos que practican "desde el cariño" no te conocen (por muy allegados que sean),no se han molestado, no quieren conocerte. ¡ES UNA VERDADERA PENA,TRISTEZA!
Un enorme abrazo :-)
Opss! me he expresado mal, quería decir "los que te conocemos, es IMPOSIBLE QUE NO TE QUERAMOS" :-)
Tranqui…
No estaba personificando, me refería a todos y a nadie. Los miserables es lo que tienen; perdón, lo que no tienen es rostro propio. Son, cómo decirlo, un “ente”… un algo formado por todas las inmundicias del ser humano. Pues eso, como si pides a una perdiz que multiplique…
Que tengas un buen día!! :-)
Besos
Guarda cuidado, Paz, lo conocemos muy bien… Nos pasa lo que a ti, son muchos años. Un abrazo
Pues, qué quieres que te diga, Manel, en este caso es mejor personificar. Entre otras cosas porque tod@s estamos pensando en ti. Sí, así, tal cual. El que más o el que menos sabe de qué va la vaina, va de desgaste. Ese que están ejerciendo contigo algunos malos bichos… Lo que no saben, sospecho, es a lo que se están enfrentando. El mal por el mal nunca triunfa, vive Dios.
Muchos besos para tod@s.
Como dijo no sé quién, “la opera no acaba hasta que la gorda deja de cantar”. Estad tranquilos, al final la justicia y la verdad resplandecerán por sí solas… En esta vida todo es cuestión de tiempo. Ya veréis, ya. Ya veréis cuando lleguéis a mi edad, a los setenta.
Un abrazo
¡No fastidies, Benito! Largo me lo fías… ¿Tendremos que esperar tanto? :-))
Un abrazo, Patxi
Estoy pensando que si el diálogo no funciona también se puede recurrir a la “empatía gestual”, ¿recordáis el saludo hawaiano?
El otro día tuve una experiencia religiosa muy buena, que quería compartir contigo. Fui a la librería cristiana y allí encontré una calcomanía para el auto que decía "TOCA LA BOCINA SI AMAS A DIOS". Dado que había tenido un día muy malo, decidí comprarla y pegarla en el paragolpes de mi auto.
Al salir manejando, llegué a un cruce de dos avenidas que estaba muy complicado, con muchos autos. La temperatura exterior era de 37 grados y era la hora de salida de las oficinas. Allí me quedé parada, porque la luz estaba roja, pensando en el Señor y como El es bueno.
No me di cuenta que la luz se había puesto verde, pero descubrí que muchos otros aman al Señor porque inmediatamente comenzaron a sonar las bocinas.
La persona que estaba detrás de mí auto era sin duda muy religiosa,ya que tocaba la bocina sin parar y me gritaba: DALE, POR EL AMOR DE DIOS. Dirigidos por él, todos hacían sonar la bocina. Yo les sonreí y los saludaba con la mano a través de la ventanilla.
Vi que otro muchacho me saludaba de una manera muy particular levantando solo el dedo medio de la mano. Le pregunté a otro de mis nietos, que estaba conmigo, que quería decir ese saludo. Me contestó que era un saludo Hawaiano de buena suerte. Entonces yo saqué mi mano por la ventana y saludé a todos de la misma manera.
Mi nieto se doblaba de la risa, supongo que por la bella experiencia religiosa que estaba viviendo.
Dos hombres de un auto cercano, se bajaron y comenzaron a caminar hacia mi auto, creo que para rezar conmigo o para preguntarme a que templo voy. Pero en ese momento fue que vi que la luz estaba verde. Entonces saludé a todos mis hermanos y hermanas y pasé la luz.
Luego de cruzar, noté que el único auto que había podido pasar era el mío,ya que la luz volvió a ponerse en rojo, y me sentí triste de dejarlos allí después de todo el amor que habíamos compartido. Por lo tanto, paré el auto, me bajé, los saludé a todos con el saludo hawaiano por última vez y me fui.
Ruego a Dios por todos esos buenos hombres y mujeres.
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